Pizarra es naturaleza pura, por eso a menudo se utiliza el término pizarra natural. La formación de la pizarra natural se la debemos a un proceso natural que duró millones de años. Durante siglos la pizarra se extrae sin causar daños medioambientales y se elabora sin aditivos. Todos estos siglos la pizarra se mantuvo de forma incondicional sobre tejados y fachadas. Generaciones de arquitectos y colocadores crearon con la pizarra estilos de construcción únicos, obras de arte, tradición y cultura.
La pizarra natural es intemporal y por lo tanto siempre actual. Un gran número de diferentes formas de colocación hacen que la pizarra se convierta en algo único sobre tejados y fachadas.
La pizarra es pura materia natural, ecológica, totalmente libre de sustancias nocivas. Por eso la pizarra supera a muchos otros materiales de construcción, los cuales primeramente tienen que ser compuestos por diferentes componentes minerales. La fabricación de pizarra para tejados y fachadas precisa de un solo tratamiento (es decir, darle forma) con un bajo coste de energía y sin necesidad de aglomerados (como p. ej. cemento) ni combustión.
Habitar una vivienda con un tejado de pizarra o una fachada de pizarra es saludable, ya que se trata de un material de construcción totalmente natural. Además hay que resaltar que las cubiertas de pizarra para tejados y fachadas no precisan de cuidados especiales. Pizarra de calidad es uno de los productos para cubiertas más longevos y por tanto más duraderos. Su retirada no causa problemas como otros productos industriales. La pizarra molida incluso se utiliza para la mejora de suelos, para granulados de piedra y para otros productos. El resultado de todo ello es un equilibrio ecológico para la pizarra, sin comparación.